La verdad es una, el error es infinito

Si bien, mucha gente considera que no hay una verdad única, sólo basta observar un poco lo que una ciencia real nos muestra para comenzar a comprender que sí hay verdades absolutas.

Considera y contéstate lo siguiente: ¿para la pregunta, “¿cuánto es dos más dos?”, cuántas respuestas erróneas y cuántas respuestas correctas hay?

Debe ser evidente que para el primer caso hay un número infinito de respuestas equivocadas, mientras que para el segundo caso sólo hay una respuesta correcta, y no importa si la desconocemos o incluso, si no creemos que la hay. Esto significa que lo que uno suponga, crea o imagine, no cambia los hechos.

De lo anterior debe ser evidente que la única forma de saber cuál es la respuesta correcta respecto a cualquier tema, es por razonar correctamente a partir de una base correcta hasta llegar al entendimiento correcto respecto a dicho asunto. Esto significa que primero debe adquirirse la información correcta, luego estudiarla, pensarla y razonarla hasta adquirir cierto grado de conocimiento al respecto, y finalmente ponerla a prueba de forma repetida hasta lograr el entendimiento correcto.

Si se medita con cuidado sobre esto, poco a poco comenzará a ser claro por qué en la primera publicación se dijo que tanto la ciencia humana como la religión están equivocadas en cuanto al tema de la vida real se refiere, pues como ahí mismo se mostró, ambas parten de bases equivocadas, así que no importa cuánto discurran y cuánto se esfuercen, jamás podrán llegar a la respuesta correcta.

Verita unus, errore infinitus

¿Qué opinas, aún crees que no hay verdades absolutas?